Posteado por: tuseeketh en: 26 Febrero 2009
Hay mucha gente patética en esta sociedad, pero unos de los más odiosos son los Peter Pans. Este es el prototipo de persona que ronda los cuarenta tacos (unos años arriba o abajo) y se cree que puede, no solo mezclarse entre los adolescentes y veinteañeros, sino convertirse en su líder.
Esta escoria con patas de gallo va vestida del Bershka o similares y se creen que dan el pegotazo. Su limitado léxico es, además, repetitivo, siendo las palabras más usadas “fiesta”, “pivas”, “alcohol” y sinónimos, a poder ser en argot juvenil. Su lamentable corte de pelo intenta imitar la última moda, pero al mismo tiempo ocultar la alopecia y las canas. Su pose y su tono de voz siempre es vacilón, simuladamente jovial y chulesco. Da mucho asco, por cierto. No sabes explicar por qué, pero todo él desprende un áurea nauseabunda inexplicable que te hace entrar ganas de tirarle al suelo y patearle.
El hábitat natural del Peter Pan de pro son los localuchos donde van los parias del lugar, ya que en los garitos en voga no les dejan entrar. Se acercan a todo el mundo creyéndose en posesión de una personalidad fascinante, potenciada, en parte, por las sustancias estupefacientes que han tomado. Antes de que puedas quitártelos de encima ya te han soltado su retahíla de soplapolleces supuestamente molonas como “yo es que llevo tres días sin dormir metiéndome farras” o “llevo más de veinte cubatas encima, pero eso para mí no es nada, porque a veces me hinco el doble”. Penoso.
Aunque son odiosos, al mismo tiempo no puedo dejar de sentir pena por esta mugre. Son gente con un autoestima destruido y una mentalidad anclada en el pasado. Se trata de individuos que han tirado por la borda su futuro a una edad temprana a cambio de divertirse en exceso sin pensar en el mañana. Cuando muchos nos matábamos a estudiar o a aprender un oficio para abrirnos paso en la sociedad, esta gentuza holgazaneaba en sus horas de campanismo. No tuvieron la suerte de tener la claridad mental que teníamos en la adolescencia los demás, y siguen sin tenerla para entender que ese tiempo ya pasó y que fumar porros y emborracharse ya no les hace ser populares a su edad, más bien los convierte en parias. O quizás la tienen, pero crean esa personalidad infantiloide a modo de defensa psicológica para no afrontar que son unos fracasados. En cualquier caso son penosos.
A todos los Peter Pans: ¡aceptad de una puta vez que la adolescencia pasó! Evolucionar es necesario y aun estáis a tiempo de convertiros en hombres y mujeres de provecho; y de dejar de darnos por culo, de paso.
Ciertamente tienes toda la razón (me da la sensación de que tal vez te estés acostumbrando a que te digan siempre lo mismo, pereces House), conozco unos cuantos de ese mismo arquetipo, aunque yo añadiría otro más (diferente pero del mismo perfil), el puto Peter Pan que eternamente esta de orgasmus (también conocido como Erasmus oficialmente), tipos que, aunque pasando los treinta de sobra, siguen dando por culo a su familia y sus amigos, porque para ellos no existe la responsabilidad, mola tela estar un día en Londres, mañana en Berlin… Y por supuesto todo de gorra, (papá y mamá soltando pasta) y como te de por tocarles un poco los cojones resulta que al final eres un mamón amargado (porque curras y eres responsable) que no entiendes su forma de vida… En fin, lo dicho, otro prototipo.
6 Marzo 2009 a 8:16
Tuseeketh:
No sé ya si me recordarás.
El caso es que tras un episodio bastante chungo que sucedió en mi vida, decidí dejar la blogocosa… y de eso hace ya casi un mes.
Aquí estoy de nuevo para seguir tus peripecias… porque es verdad, todo da asco.
Puedes pasarte por la Ciudad Nodriza cuando quieras.
Un abrazo.
Salud/OS!!