Posteado por: tuseeketh en: 12 Marzo 2009
Pudiera parecerle al lector un título algo generalista, pero realmente es una adaptación al lenguaje estándar de la magnífica frase “me cago en todo”.
¿Quiénes somos? ¿Adónde vamos? Esta sociedad es una maldita mierda. Antiguamente los más pudientes y cultos del lugar dominaban a la masa analfabeta con las religiones. Con el miedo a la eternidad y a las represalias de un dios misericordioso (paradójico, eh) la gente prefería no jugársela y hacían lo que se les decía sin rechistar. Hoy en día, por suerte, ya hay un volumen considerable de gente que no cree en esas historias. Dígase cultura, dígase vivir sin haber conocido el hambre y la miseria, dígase como salga de los cojones al lector. Absténgase los suspicaces de decir que estoy ligando el analfabetismo a la fe. Ya sé que hay gente muy culta que cree en Dios y esas cosas, bla bla bla. No ralléis, no es el objetivo de esta publicación.
Entonces, ¿qué había que hacer con esa masa inteligente que no se tragaba que un tío rojo con rabo y cuernos les iba a meter un tridente por el culo por pajearse a diario? Muy fácil: inventar el consumismo. Esto consiste en lo siguiente. Se bombardea al individuo con publicidad hasta cuando caga, se le meten por los ojos cuerpos de escándalo a todas horas, se le mete con un puto embudo directamente hacia el cerebro la idea de que sin un producto o sin un cuerpo y una cara perfectos no puede ser feliz. El individuo sufre tal bombardeo que acaba creyéndoselo. Incluso los más cultos del lugar creen que la felicidad reside en tener el próximo teléfono de Apple o que con esa tripa no se puede salir a la calle sin que a uno le señalen. Ya tenemos a todo el mundo jodido.
Con todos los individuos, creyentes o no, cultos o no, bien frustrados e infelices se pasa a la segunda fase del plan. ¿Cuál es la forma de conseguir ese coche todoterreno imprescindible para su felicidad? ¿O una suscripción a un gimnasio que le dejará los glúteos como los de la tía del anuncio del vibropower? El dinero. ¡Qué invento el dinero! Se puede cambiar por todo, desde un televisor hasta una mamada.Y he aquí el origen de todos los males. El puto dinero se convierte en el eje central de la sociedad, la obsesión de los ciudadanos, el primer eslabón de la cadena. Todo empieza y acaba en tener dinero. El único objetivo de todos se convierte en ganar mucho dinero. Se estudia algo “porque tiene futuro y ganarás mucho dinero”. Te metes en una empresa porque “aunque te tratan como basura subes pronto y cobras pasta”. Se admira a alguien porque “está rodeado de tías porque está forrado”. Pues muy bien, ya se ha perdido de vista lo más importante en la vida, y en su lugar se ha puesto el dinero. El individuo está listo para ser manipulado.
¿Estamos locos o qué? Por lo que parece sí. Pero hay algo que se le escapó a los que idearon el sistema. Con las ansias de triunfar y la frustración llegaron aquellos que tomaron la vía rápida para aparentar tener dinero y, por tanto, ser mejores que los demás (de esto va todo): los créditos. ¡Qué fácil es tener dinero! Lo pides y te lo dan, luego ya veremos cómo lo devolvemos. Así estamos, pero no pienso hablar de la crisis, estoy saturado por ella, y darle bombo solo la ceba.
A lo que íbamos: la nueva religión. Ya no se cree en un dios, ahora se cree en el dinero, que solucionará todos nuestros males y nos hará felices. Los bancos son las iglesias de esta nueva religión. Hacen con tu dinero lo que la Iglesia hace con tu fe: limpiarse el culo con él. La analogía es preocupantemente razonable.
Lo que vengo a decir es que ya va siendo hora de quitarnos la puta venda. No necesitamos ni la mitad de lo que tenemos, y cobrar un pastón en el curro o tener un yate amarrado en el puerto no nos hace más felices. No, ya lo hemos comprobado. Centrémonos en las pequeñas cosas, en la gente que queremos, en lo que realmente recordaremos cuando pasen los años. ¿Alguien se acuerda de lo que compró hace dos años? No, pero probablemente sí os acordáis de aquel día en que reísteis hasta que perdísteis el aliento con vuestro mejor amigo. Esas son las cosas que valen la pena joder.
Dejad de rajar de la gente que os importa. Dejad de envidiar al vecino que tiene un coche mejor que el vuestro. Dejad de gastar tanto dinero en cosas que no necesitáis y que solo os anestesian el cerebro durante unos días hasta que volvéis a necesitar otra cosa. Dejad de actuar con el único objetivo de obtener un beneficio económico. Esto es una llamada a la cordura hecha por un tío que está como una regadera. Seguramente un tío que tiene un blog como este no sea vuestro modelo moral a seguir, pero en el fondo sabéis que todo lo que acabo de escribir os atañe a vosotros en algún u otro punto, y os jode saber que es cierto. Y lo peor es que ya lo sabíais.
No es más feliz quien más tiene sino quien menos necesita. ¿Cuánto necesitáis vosotros para ser felices?
Hay mucha gente que tiene dinero y un millón de cosas caras con las que poder aparentar ser más que los demás, pero tienen un problema y es que estan probablemente vacíos por dentro, el tener los bolsillos llenos no te da vida. Por desgracia hoy día, sin dinero, no haces nada…pero para mí siempre será mucho más importante el amor, por ejemplo, la família, cosas así. No eres más importante por lo que tienes sinó por lo que eres.
cuanta verdad, lo que no saben todos esos es que al final todo eso se vuelve contra tí, y entonces se darán cuenta de lo patética que es su vida…
)) ¿cuando hablarás del vídeo del director de Renfe que se mete con los catalanes? ya tengo ganas…
guay, y si puedes, regálate bien ejejejeje
Uf, hacía mucho que no me pasaba por aquí.
Como siempre, una reflexión interesante y tristemente auténtica.
Leer esto me ha recordado a un cuento que leí de pequeña. Creo que se llamaba “La camisa del hombre feliz”, y trataba exactamente del mismo tema, jaja.
Joder… Cuan cierto es todo esto, lo que pasa es que estamos tan inmersos en el maldito capitalismo que no le prestamos cuidado.
Yo en lo personal trato de practicar lo que dices: disfrutar las cosas importantes de la vida, aprovechando lo que tengo, y compartiendo con quienes me rodean. Lo que sucede es que se torna tan difícil, por la jodida sociedad.
Algo que sí tengo claro es que entre más tengo, más me preocupo. Mejor sería no tener nada fuera de lo esencial, lo que pasa es que todo lo disfrazamos de esencial…
Un saludo!
“Al filósofo Sócrates, que causó una verdadera revolución en el pensamiento del hombre (y por ello fue condenado a muerte), se lo veía siempre paseando por el mercado principal de la ciudad.
Un día, uno de sus discípulos le preguntó:
“Maestro, hemos aprendido con usted que todo sabio lleva una vida simple. Pero usted no tiene ni siquiera un par de zapatos”
“Correcto”, respondió Sócrates.
El discípulo continuó: “Sin embargo, todos los días lo vemos en el mercado principal, admirando las mercancías. ¿Podríamos juntar algún dinero para que pueda comprarse algo?”
“Tengo todo lo que deseo”, respondió Sócrates. “¡Pero me encanta ir al mercado para descubrir que sigo siendo completamente feliz sin todo ese amontonamiento de cosas.”
Yo vivo en un país tercermundista, o, en vías de desarrollo como les gusta llamarlo.
Hace como 3 o 4 meses hubo un escándalo, porque unos funcionarios públicos, entre ellos el gerente del Banco Hipotecario de la Vivienda, la institución encargada de brindar bonos de vivienda y préstamos para los más necesitados, almorzaron en el que según tengo entendido, es el restaurante más caro de Costa Rica: Cerutti. Pagaron en total €1200 (por una sola comida, para 3 o 4 funcionarios) aproximadamente, y luego de eso, al ser investigados porque los fondos eran del Estado, decidieron renunciar a sus cargos respectivos.
Hace unos 3 meses también, hubo un terremoto devastador, y se supo de unos malditos miserables que se robaban los alimentos donados para ayudar a los damnificados y hacían negocio en sus comunidades los muy infelices… Para terminar de ajustar, la Comisión Nacional de Emergencias está bajo una investigación por la desaparición de unos fondos para la construcción de casas para la gente que aún está en albergues.
El amor al dinero no tiene límites, ni aquí ni en ningún lado, y afecta a muchas personas de muchas formas como para solo quedarse callado y ver… Por eso me gusta que hayas tocado el tema del capitalismo, porque a veces de verdad que se nos olvida como debemos comportarnos realmente en esta sociedad de mierda.
En fin… Tenía ganas de comprarme una motocicleta, pero haré las de Sócrates y la pondré en mi lista de “Cosas que no necesito”.
Un saludo nuevamente.
El amor, la amistad… estas son cosas que no se pueden comprar, y que son absolutamente necesarias para vivir.
Por mucho marisco que te metas entre pecho y espalda cada día, y por muchos coches, yates, mansiones con griferías de oro y mayordomos que tengas, si estás solo, no será feliz.
La auténtica alegría de vivir no se encuentra en lo material, sino en lo espiritual.
Y el problema de la sociedad actual es que mucha gente no se da cuenta de esto.
13 Marzo 2009 a 10:40
Pues te lo diré:
Un millón de Euros.
Dejamos de trabajar mi mujer y yo, pagamos lo que queda de hipoteca y el resto, un sueldecito al mes, rollo Nescafé.
Vivir sin estridencias, ahorrando con ese sueldecillo, sin deudas bancarias… con toda la vida para ti… me río de la crisis y de todo lo demás.
Salud/OS!