Todo da asco

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Para los que no lo sepan, los Mossos d’Esquadra son la policía catalana. Tengo la desgracia de que estos impresentables representen la ley en Catalunya.
Los ciudadanos catalanes tenemos que sufrir a este cuerpo a diario. En lugar e sentirnos protegidos por ellos, nos sentimos intimidados y humillados. Cuando uno va con el coche y ve a unos “mossos” parados puede echarse a temblar, ya que si no les gusta tu cara es probable que te toquen los huevos hasta sacarte de tus casillas para poder emplear la violencia y multarte.
Si, en cambio, uno va por la calle en Barcelona y se encuentra con unos “mossos” de frente no puede reir, ni llorar, ni hablar, ni respirar. Tiene que liberar la mente y dejarla en blanco. Por supuesto, está terminantemente prohibido mirarles a la cara, ya que esta escoria se consideran seres divinos que mantienen el orden en el mundo. “Ciudadano insolente”.

Recuerdo una vez que iba con unos amigos por una calle peatonal. Acabábamos de salir de un restaurante y estábamos riendo a carcajadas (no recuerdo por qué, pero debía ser muy gracioso). Un coche de “mossos” pasó por un cruce que había un poco más adelante. Nosotros no hicimos ningún caso, pues no estábamos haciendo nada malo. Entonces el coche patrulla echó marcha atrás y se detuvo en el cruce. Ambos “mossos” nos miraron fijamente.

Se nos cortó la risa de golpe. ¿Qué ocurría? ¿Estábamos haciendo algo malo? ¿Había un delincuente tras nosotros? No, nada de eso. Cuando los “mossos” vieron que dejamos de reir volvieron a arrancar y se marcharon. Resumiendo: el coche patrulla echó marcha atrás para que dejásemos de reir. Cabrones de mierda.

En otra ocasión. Una amiga mía salía de comprar el pan. Había un coche patrulla detenido frente a la panadería. Dentro se hallaba una agente fumando. Mi amiga la miró por un instante y, cuando se disponía a seguir su camino, la “mossa” salió del coche montada en cólera y le ladró gritó “¿Tú qué miras?”.
En ese momento lo suyo hubiese sido decirle “miro como fumas dentro del coche patrulla en horas de trabajo, pedazo de mierda seca, ¿eso está prohibido?”. Pero eso seguramente hubiese acabado en una paliza y un arresto por desacato a la autoridad. Mi amiga tuvo que dejarse humillar en público, agachar la cabeza y decir “nada, señora agente, ya me iba”.

Tengo más anécdotas, pero es inútil explicarlas, no lleva a ningún sitio. La única denuncia que quiero hacer aquí es que los catalanes estamos hasta los cojones de los Mossos d’Esquadra, que han conseguido que echemos de menos a la Guardia Civil (manda huevos) y que, si hiciesen referendo, estoy seguro de que ganaría por goleada el voto a “echadlos del país”.

Es posible que, por aquellas casualidades de la vida, lea este texto un “mosso”. Soy consciente de que hay “mossos” que hacen bien su trabajo y no son unos niñatos con ganas de chulear. Bueno, de hecho sé de la existencia de estos agentes porque he escuchado a gente por la tele diciéndolo, porque nunca me he cruzado con uno así. Bien, si eres uno de estos agentes que se lo curra y te indigna lo que he escrito… te jodes. Esto es una generalización, y el gran número de imbéciles que tenéis en el cuerpo os ha hecho ganar esta imagen. Tendréis que hacer limpieza a fondo para borrarla. Lo siento mucho por ti, pero es lo que hay.

A todos los “mossos”: calmaos un poco y dedicaos a hacer vuestro trabajo, que consiste en proteger al ciudadanos, y no en tocarles los cojones.

Actualización: viniendo para el trabajo me he cruzado con unos “mossos” impresentables en un Nissan Almera. Iban por el carril de la izquierda a escasos 20cm del coche de delante, sin mantener la distancia de seguridad, intimidándole. Cuando el coche se ha apartado, han acelerado como bestias y han tomado la siguiente salida, cruzando cuatro carriles de un plumazo, sin intermitente y pisando una continua. ¿Cuántos puntos le quitarían a un ciudadano por eso? ¿Cuántos euros de multa? ¿Es normal que estos tarados sean los que han de velar por la seguridad en nuestras carreteras?

Para ser un país de servicios el panorama es lamentable. Estoy hasta los cojones de que, vaya donde vaya, los dependientes/camareros/personas-que-atienden sean maleducados, desagradables e incompetentes.

Un ejemplo: la carnicería de mi barrio. Tienen una carne excepcional. Si fueran gente normal, no dudaría en comprar ahí toda la carne que como. Pero no, detrás del mostrador tenemos una selección de retrasados mentales que hacen que pierdas los nervios. Para empezar, son como cinco o seis; pero cuando entras ninguno se digna a saludarte. No. Siguen hablando de sus cosas como si fueras invisible. Y te quedas esperando. Nada, siguen con su cháchara. Finalmente dices “¿Hola? ¿Puede atenderme alguien?”, a lo que te responden “¡Ay! ¡Ya voy!” como si acabaras de joderle el día. A ver pedazo de anormales, sois vosotros los que ofrecéis este servicio. Os interesa, en principio, que los clientes vengamos a compraros.

Y es este el quid de la cuestión. Me explico. Antiguamente, la gente se especializaba, tenía un oficio. Estaba el carnicero, el zapatero, el bodeguero… y todos ellos tenían su pequeño establecimiento con el que ganaban dinero para vivir. Hoy día ya no es así. Hoy en día existe un dueño de una cadena de tiendas al cual nunca se le ve el pelo, y se contrata a gente sin experiencia ni currículo para que atienda. ¿Qué ocurre? Que a esa gente le da igual que tú compres o no, que vuelvas o no, pues ellos cobrarán el sueldo a final de mes de todas formas. Esa es la diferencia. Cuando el negocio es pequeño el dueño cuida a los clientes, pues depende de que su negocio funcione.

Lo mismo ocurre, exactamente, con los bares y cafeterías. El asunto se ve agravado si te encuentras en el centro de una gran ciudad. Los camareros te tiran la carta sin saludarte y al rato (largo rato) vienen y te dicen “¿Qué quieres?”, a lo que les responderías “Para empezar que sufras una combustión espontánea y desaparezcas de mi vista, payaso. Y luego que alguien con oficio me sirva una cerveza.”.

Algunos pensarán “si vas a sitios de mierda obtienes un servicio de mierda”, y no les falta razón. Sólo obtengo un trato agradable cuando voy a tiendas o a restaurantes de cierta categoría (y a veces ni ahí). Pero, ¿qué pasa? ¿que sólo puedo ir a este tipo de sitios? ¿no puedo tomarme un día una birra en la plaza de las palmeras? ¿o tomarme unas tapas al lado de mi casa?

Mención aparte requieren l@s cajer@s de los centros comerciales. No sé si les hacen un casting o algo, pero es que es alucinante. El único trabajo que deben llevar a cabo es pasar los productos por una maquinita y, cuando haga ‘pip’, dejarlo en una cinta. El caso más difícil es cuando la máquina no reconoce el código de barras, que deben picar a mano dicho código. Pues siempre hay problemas. Entonces resoplan y te miran como diciendo “¿Por qué has tenido que coger este producto que no tiene precio?”. En esos momentos te entran ganas de tirarle toda la compra a la cabeza y decirle que tú no tienes la culpa de que su trabajo sea una basura ni de que esté trabajando un día festivo. Pero no lo haces por respeto a los que vienen detrás, que tardarían más en salir.

A la gente que trabaja de cara al público sin ganas: los clientes no tenemos la culpa de la mierda de curro que tenéis. Haced el puto favor de realizar vuestro puto trabajo como es debido, que es lo mínimo que se nos exige a todos, joder.

Tócate los cojones que ahora somos los ciudadanos de a pie, los que no hacemos otra cosa que ir a currar cada puto día, comer, cenar y acostarnos, los que tenemos la culpa de todo lo malo que ocurre en el mundo.

Estás comiendo y tienes que ver por la tele a un negro africano con las moscas metiéndosele en el ojo. Ya sabemos que esto sucede y, ¿qué queréis que hagamos? Yo aporto el 110% de mi sueldo (sí, mi hipoteca es más cara que mi sueldo) a pagarme un puto techo en el que vivir. Por supuesto lo que queda del sueldo de mi pareja es para vivir y, si podemos, darnos algún capricho que, joder, habrá que vivir un poco también. Pues no, ese capricho que te das es lo que provoca que ese negro esté ahí rodeado de moscas. Te dicen “si sólo dieras un euro al día, este niño tendría agua potable”. ¡Me cago en mi puta vida! ¿Y lo que se paga por un jugador de fútbol? ¿Y lo que valen los 73 coches que tiene el puto rey? ¿Y toda la pasta que se llevan los alcaldes corruptos como la alcaldesa de mi pueblo? No. La culpa es mía por haberme comprado una película este fin de semana en lugar de darle agua potable a ese niño.

negro

Una película… claro. Algo más he comprado con el puto canon que me han metido por el culo al comprarla. Resulta que se debe pagar un pastonazo por cada disco, peli, mp3, reproductor DVD, tele, minicadena, disco duro, altavoz, grabadora y cualquier cosa que se te ocurra para compensar a esos pobres artistas que no pueden vivir de haber sacado un disco el resto de su vida. Pobrecitos, mira que no dejarlos chupar del bote. Pero, un momento. Descargar pelis y música es legal. Lo que no es legal es vender lo que te bajas. Entonces, ¿por qué nos cobran un canon si es legal? Porque asumen que vamos a venderlos en un top manta y a hacernos de oro con ello. ¡Asumen que eres culpable! Delirante. Una vez más eres tú el culpable de las falsas pérdidas de la industria discográfica, no es que la calidad musical de este país esté a la altura del betún.

Por cierto, ¿no serás de los que se ducha cada día? Si es así que sepas que eres un maldito derrochador y que la sequía que azota nuestro país es culpa de ti y de gentuza como tú. Debes ducharte una vez a la semana y lavar los platos en seco. Debes hacer todo esto para que los ricachones puedan seguir llenando sus piscinas y regando sus campos de césped. Así que como vuelvas a dejar abierto el grifo mientras te lavas los dientes te cargarán en tu factura un porcentaje por derrochador. ¡Maldito desconsiderado! Ya sabes, cuando quieras ir de fiesta no te duches, que con el rollo ese del machote sudoroso y eso se liga. Pero, eso sí, no folles sin condón que cogerás SIDA.

sida

Porque claro, es mucho mejor invertir miles y miles de euros en campañas contra el sida, en rallar al personal hasta la saciedad en carteles y anuncios que subvencionar los condones o regalarlos en los colegios. A los señores que hacen estas campañas, ¿se han pasado ustedes por una farmacia a ver cuánto cuestan unos condones? ¿Creen que un chaval de 16 años está como para gastarse un dineral cuando puede hacerlo sin condón y dar todo ese dinero a los negros de África para que tengan agua potable? No. Subvencionar productos como esos es demasiado. Es como los pañales y las compresas. Qué fifis nos hemos vuelto que compramos pañales para los bebés y compresas para las mujeres, cuando podrían usar trapos blancos y luego tenderlos para volver a dar sentido a aquel dicho: “sacar los trapos sucios”. Es culpa nuestra que se propague el sida.

dgt

Ah, cuando vuelvas de esa fiesta no se te ocurra coger el coche si te has bebido un par de cervezas, porque eso te convertiría en un puto asesino y pagarías una multa de cojones. Las campañas de la DGT… creo que son mis preferidas. La culpa tanto accidente es nuestra por correr tanto en las peligrosas rectas de nuestras autopistas. Por eso las minan de radares. No es porque valen cuatro duros y les dan unos ingresos de cojones. No. Es por tu seguridad, por eso no te avisan de que está ahí el coche de la guardia civil esperándote para fotografiarte a traición. Que los accidentes por superar la velocidad permitida sean un muy bajo porcentaje del total y que la mayoría de accidentes se den en carreteras secundarias es un dato sin relevancia. Sin duda, la culpa es nuestra porque vamos borrachos y a toda leche por ellas, no es que las carreteras de este país estén de pena y haya que invertir seriamente en mejorarlas. Perdón, he dicho invertir. No. Cualquier medida que suponga invertir dinero está prohibida. Mejor radares y multas absurdas, sí, que eso sí que genera dinero, que de eso se trata.

Joder, me iba a tirar un pedo, pero casi que me lo guardo, no quiero que me acusen de ser el culpable del calentamiento global :S

¡Pero que puta mierda de tele que hay en este país, coño!

La televisión pública y privada gratuita en este país sólo tiene un calificativo: invisionable. Es imposible sentarse un rato a ver la televisión sin que le estalle a uno la cabeza. Las cadenas de televisión han entrado en un bucle donde se repite la misma gilipollez noticia una y otra vez.

Si la televisión fuese un hábitat natural, los programas del corazón serían el depredador dominante en él. Todo el día, desde que te despiertas hasta que te acuestas, están dando programas que, de un modo u otro, tienen que ver con el corazón. Y si no es así, lo más probable es que estén dando un culebrón o un documental de los 80 narrado por la misma voz que tenían los malos de Bola de Dragón.

Aunque esta tendencia lleva mucho tiempo imponiéndose, la llegada del nefasto Aquí Hay Tomate fue el catalizador que hizo brotar esta fiebre que se extendió rápidamente traspasando horarios y cadenas. No sólo eso, sino que ha creado escuela. No hay programa que se precie hoy en día que no siga las directrices básicas de Aquí Hay Tomate:

  • Anunciar cada diez minutos una exclusiva inexistente con rótulos y música de terror.
  • Dar voz a cualquiera que esté dispuesto a rajar de un famoso (no importa si no tiene credibilidad o si no puede demostrar lo que dice).
  • Tener un presentador muy profesional, riguroso y serio.

Como por ejemplo Jorge Javier Vázquez. Tengo la desgracia suerte de que esa gran persona sea paisano mío. Me parece vergonzoso estupendo que esa eminencia (porque la tetona chica esa que tiene a su lado no pinta nada y es más bien prescindible) haga un circo a diario con la sexualidad de los muertos, de las borracheras de los famosos o de la fealdad de algunas misses.

JJVAZQUEZ

Señor Vázquez, ¿se ha mirado usted al espejo? Es paradójico que un personaje una persona tan bella y gentil como usted tenga la desfachatez bondad de hablar de otras personas.

Alguna vez he logrado mantenerme en el sofá durante varios minutos para presenciar uno de esos programas, a ver si lograba entender el porqué de la adicción que crean en tantas personas. ¿El resultado? Desastroso. Para empezar, no conocía a nadie de quien rajaban. Frases en plan “dicen que han visto al hermano de la que fuera esposa hace veinte años del hijo de X (donde X es cualquier famosillo)”. Si ni siquiera conocía a X, ¿ cómo iba a conocer al carro de personajes que le rodeaban? Cuando pensé que todo estaba perdido, alguien en el plató intentó aclarar las cosas. Sólo lo intentó, porque no pudo. El griterío de todos los colaboradores convirtió el programa en algo peor que una pelea de gallos. Allí no podía entenderse a nadie, todo el mundo gritando por ver a quién se le escuchaba más. Para más inri, sólo se podía ver la mitad de la pantalla, porque la mitad inferior estaba ocupada por un panel donde no dejaban de aparecer mensajes que había enviado la gente por SMS dándole unas patadas al diccionario que me provocaban náuseas. Insoportable. Apagué el televisor y medité.

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Tras una pequeña investigación en la que me ayudó el señor Google, entendí lo que pasaba: ningún colaborador de aquel programa era periodista. Esto me dejó perplejo. ¿No se supone que la gente que sale por televisión ha estudiado comunicación? No, se ve que ya no hace falta. Ahora para colaborar en un programa debes poner en el currículum “Ex-mujer de torero famoso. Ganas de rajar.” o “Me echaron del Gran Hermano porque insultaba hasta a los cámaras.”. Claro, así les va.

Hablemos un poco de los culebrones. Últimamente en Hollywood están de capa caída. Sólo se dedican a hacer cuartas partes de trilogías y remakes de viejos éxitos para desgraciarlos. Sin embargo, las series yankis últimamente son de lo mejorcito que sale de esa tierra de gordos histérico-paranoicos. En canales como Cuatro o La Sexta se han apuntado al carro y han comprado algunas de las mejores. Pero no se dan cuenta de que eso jamás les dará audiencia en este país de catetos (House es la excepción que confirma la regla). Lo que mola aquí son las series casposas que se regodean en la estulticia y la necedad del español estándar. Véase como ejemplo Los Marrano Los Serrano, Yo Soy Bea, etc.

Sólo una vez tuve la desgracia de ver un fragmento de un capítulo de Los Serrano. Por lo que entendí, el hijo de uno de ellos se había ido a Londres y ellos iban a buscarlo. El caso es que los dos catetazos no tenían ni guarra de inglés, y toda la puta gracia del capítulo era verlos haciendo el congrio por Londres, pegando gritos a lo pastor de cabras y hablando un inglés muy limitado con acento de Cuenca. Se supone que la mayoría de espectadores se debían tronchar de risa al verse reflejados en esa situación. A mí me produjo vergüenza ajena.

¿Crees que ya no me queda nada por criticar de nuestra televisión? Estás muy equivocado. Sólo diré una palabra: publicidad. Si hay algo que ocupe más horas que los programas del corazón, eso es la publicidad. Y no es que lo diga yo, es que la Comunidad Europea expedientó a España por superar los límites de publicidad permitidos. El límite establecido en Europa son 12 minutos por cada hora de emisión. ¡¡¡JA!!! Me entra la risa. En este puto país nos cortan un capítulo de media hora de una serie dos veces con cortes de 20 minutos. Hubo una época en la que yo encendía la tele y recuerdo como una película de hora y media se convertía en un suplicio de tres horas cargadas de publicidad que te hacían olvidarte de lo que estabas viendo.

ninoTV

¡Pero aun hay más! ¿Qué decís de los niños? Si un niño cae enfermo y no puede ir al cole o, simplemente, tiene vacaciones ese día, será mejor que no encienda la tele o acabará llamando furcia a su madre y diciéndole que de mayor quiere vivir de vender exclusivas. Y es que existe un Código de Autorregulación de contenidos de protección a la infancia que TODOS los canales, incluyendo los públicos que pagamos con nuestros impuestos, se pasan por el forro de los cojones. Sólo por dar un dato, las televisiones de ámbito estatal (TVE 1, Antena 3, Cuatro, Telecinco y La Sexta) infringieron en 14 semanas 9.000 veces dicho código. Es decir, en una semana lo infringieron 642 veces. ¿Para qué coño hacen un código de autorregulación si se puede pasar de él como de la mierda y emitir lo que te salga de las bolas? Luego nos quejamos de que los niños de hoy en día son unos hooligans. Claro, si los tienen todo el día delante de esa porquería de televisión (de los padres modernos hablaremos otro día).

Quiero terminar esta entrada dándole las gracias al eMule, al bittorrent y demás programas P2P por dejarme ver lo que quiero ver, cuando lo quiero ver, en el idioma que lo quiero ver y sin anuncios (que no quiero ver).

Tengo la desgracia de querer tener un piso y ser joven. Debido a la gran masa de hijos de puta que habita en este país, que especula con la vivienda y al puto euríbor que, aunque nadie sabe de qué cojones va todo eso, todos saben que cuando sale en las noticias te sube doscientos euros la hipoteca, es imposible comprarse un piso.

Un día llegó mi parienta con una sonrisa de oreja a oreja, enseñándome un papelacho con un anuncio de un piso. El piso estaba muy bien, con sus 80 metros cuadrados, lavabo y cocina amplios, dos habitaciones dobles y una simple, finca de nueve años y buena zona. Todo esto por el módico precio de 270.000 euros (manda huevos que 45 millonazos nos parezca barato hoy en día).

Llamamos a la agencia. Fuimos a ver el piso. ¿Dónde estaba el truco? No había truco. El piso era estupendo y todo parecía ser real. Hasta que el capullo que nos lo enseñó soltó la frase “si estáis interesados tendríamos que hablarlo en la agencia, ya que este piso tiene unas condiciones algo especiales…”. Demasiado bonito para ser verdad.

Cuando llegamos a la agencia llegó la verdad: “Este piso es de protección oficial”. Yo pensé “¿Entonces qué hace vendiéndolo una agencia por ese precio?”. Resulta que el listo del dueño quería venderlo por unos cuantos millones más de lo que en realidad podía cobrar por él. Y claro, esta agencia inmobiliaria llamada DOLMEN se dedica a facilitarle la venta a estos estafadores estas personas. Pensé que viviendo en este país estos chanchullos serían normales y que, aun así, el piso merecía la pena.

Ahora llega la gran estupidez, la gran incoherencia del sistema español. Resulta que para poder optar a ese piso, los ingresos debían ser tan bajos que tendría que haberlo puesto sólo a mi nombre (o sólo al de mi novia). O sea, que siendo mileuristas somos demasiado ricos para querer optar a un piso de estos. Tócate los cojones. Pero ahora viene lo bueno: aun juntando ambos sueldos, el banco no nos daba la hipoteca porque superaba el no se cuantos por cien de los ingresos.

Resumiendo: se tiene que ser muy pobre para poder optar al piso, pero muy rico para poder obtener la hipoteca. ¿Que nos queda al combinar ambas premisas? Que NADIE puede comprarse un piso de protección oficial porque, o son tan pobres que no les conceden la hipoteca, o son tan ricos que no les conceden el piso.

Aun así, si hubiéramos podido optar al piso mediante varios chanchullos que nos propuso el hombre (cansino el tema de los chanchullos), debíamos hipotecarnos sólo por el valor legal del piso y luego darle en negraco el resto de millones al estafador dueño. Además, debido a la naturaleza del inmueble, no nos desgravaría (¡Menudos palos me hubiera dado Hacienda!). Con lo que llegamos a un punto más interesante: para poder comprar un piso de protección oficial debemos poseer varios millones en el banco.

Así que ya sabes, si eres una persona que no declara el dinero que gana y tienes un buen fajo de billetes de quinientos en el banco, los pisos de protección oficial están hechos para ti.

Actualización: Me acabo de enterar de que le han concedido a 3 hijos del presidente del Real Madrid tres áticos de protección oficial. Por supuesto, todo ha sido legal y se lo merecen más que nadie. Que fueran asignados por la promotora Martinsa, propiedad de Fernando Martín (ex-presidente del Real Madrid) no tiene nada que ver. Panda de hijos de puta.

Bien, vamos a empezar a repartir leña que es básicamente de lo que va este blog. Vamos a hablar de los imbéciles que se compran todoterrenos de pacotilla como el Volkswagen X5, el Porsche Cayenne o el Audi Q7, por decir algunos. De los que se compran basura con ruedas como los Quiero Y No Puedo Hyundai Santa Fe no hace falta ni que hablemos, ya que demuestran su grado de retraso mental con cada kilómetro que recorren en su coche grande.

Todo inútil español que se precie que haya hecho algo de dinero se compra una de estas aberraciones. Se han convertido en el símbolo del triunfador español. Todo pijo de pura casta o paletoide moderno que haya sacado tajada de la vergonzosa situación ladrillil de este país tercermundista está obligado a poseer uno de estos monstruos de la carretera.

Aquí podemos ver un vídeo en el que aparece un X5 haciendo el ridículo:

Como se puede apreciar, esos coches no valen para irse a la montaña, no valen para sacarlos de la carretera. Llevan ruedas de deportivo, amortiguadores de nenaza y son demasiado bajos ¡Pero si algunos de estos modelos no tienen ni reductora! Entonces, ¿Cuál es la grandeza? ¿Qué le da derecho a esta gentuza a ir con un coche que contamina más, destroza las carreteras, ocupa más espacio y que es más agresivo en caso de accidente? Desde su punto de vista, hay dos cosas que les da derecho a todo esto: que tienen el dinero suficiente para comprarlo y que tienen que demostrar lo bien que les va su economía.

Cuando estudiaba en la universidad (la facultad estaba en Pedralbes, barrio pijo de Barcelona) contemplaba a diario el mismo espectáculo: decenas de madres yendo a buscar a sus hijos al colegio en pseudo-todoterrenos, cortando literalmente la calle que yo solía tomar. Esto es verídico. Ese ejército de marujas dejaba su tanque en mitad de la calle, cortando el paso a los coches y, lo que es peor, a los autobuses, cuyos conductores se quejaban indignados. ¿Cuál es el motivo que tienen estas mujeres para tener ese bicho sólo para recorrer quinientos metros hasta el colegio? Está claro. Compensan su inseguridad al volante con un coche imponente y se excusan tras el “es seguro y espacioso para los niños”. No deben haberse enterado de que existen los monovolúmenes.

En el caso de los hombres supongo que sustituyen un pene pequeño o una autoridad nula en su hogar con un coche enorme para la carretera. Además, creen que poseen un medio de transporte venido del futuro que les permite tomar curvas a 150km/h sin volcar.

A todos los que se hayan comprado un coche de estas características para ir al trabajo cada día y al hipermercado los sábados: sois gilipollas.

Actualización: Leo en el blog de Expansión que muchos de los que se han comprado estos monstruos no pueden ni mantenerlos. Hay que ser inútil…


Advertencia para el lector

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